Evaluación y análisis secundarios del sistema educativo

Presentación del grupo

La evaluación, como proceso de obtención de información válida que permita optimizar la realidad evaluada a través de la adopción de medidas basadas en la información que proporciona, ha venido abriéndose paso inexorablemente en nuestra cultura educativa.

De hecho, ya en el informe de diagnóstico del sistema educativo español se apuntaba que “los sistemas educativos representan en la actualidad, junto a los sistemas de salud, las mayores empresas de intervención social. Sus resultados afectan directa o indirectamente a todos los miembros de la comunidad. La idoneidad de su funcionamiento es, pues, un asunto de capital importancia y de interés general. Esto, quizá, explique el alto nivel de acuerdo acerca de la necesidad de un diagnóstico permanente del sistema educativo español. Así se expresa en la LOGSE que, en su artículo 55, identifica la evaluación del sistema como uno de los factores clave de la calidad de la educación, en la medida en que permite un conocimiento más riguroso y objetivo del mismo y facilita la toma de decisiones tendentes a su optimización” (De la Orden y cols., 1998, 17).

Queda claro que el papel de la evaluación consiste en hacer visibles algunos de los productos intangibles de la acción educativa y apoyar la toma de decisiones, pero también es cierto que sólo es posible conocer el nivel instructivo de un sistema educativo a través de la evaluación periódica de sus resultados, de modo que la evaluación se convierte en el mejor mecanismo para asignar, de forma coherente, los recursos al sistema y apoyar las necesidades allí donde se producen.

Todo proceso de evaluación debe verse, a nuestro juicio, como un proceso de ayuda y no como una amenaza potencial. La evaluación sistemática y periódica será el paso necesario para conocer el nivel instructivo de los alumnos, del nivel educativo que fuere y establecer los estándares de rendimiento que fijen, con precisión, qué deben saber y saber hacer los estudiantes de cada curso en cada materia. Por otro lado, la sociedad tiene derecho a conocer cuál es el nivel educativo de sus ciudadanos y cómo se rentabilizan los esfuerzos, económicos y humanos, que la Administración pone al servicio de todos los escolares y sus familias.

Tampoco tiene una importancia menor en el progreso de la evaluación el impacto -sobre todo social- que han tenido estudios internacionales como TIMMS (Trends in International Mathematics and Science Study), PIRLS (Progress in Intema-tional Reading Literacy Study) y particularmente PISA (Programme for International Student Assessment). (…). Todos los estudios por generales o específicos que sean tienden a ofrecer, de un modo u otro, ideas y directrices que permitan to-mar decisiones efectivas para mejorar los sistemas educativos que analizan. Esta es, precisamente, la razón de ser de la evaluación: optimizar el objeto evaluado.

Y es que “el sistema educativo debe lograr, a través de una educación tan personalizada como sea posible, la promoción del óptimo resultado posible para cada persona. Esto garantizaría una apuesta seria por la promoción de la excelencia, que será diversa para cada persona, ciertamente, pero que provocará una transformación tal en las escuelas -y centros de enseñanza en general- que impedirá todo igualitarismo, que es a lo que conduce el ‘garantizar los mínimos’. Promover la excelencia equivale a facilitar los recursos educativos necesarios que permitan a cada alumno llegar tan lejos, tan rápido, con tanta amplitud y con tanta profundidad como su capacidad y competencia le permitan.

Objetivos / Áreas de investigación

Los ejes principales de trabajo que nos plateamos en este grupo, de acuerdo con las ideas someramente apuntadas más arriba, se articulan del siguiente modo:

• Llevar a cabo análisis secundarios de las evaluaciones autonómicas, nacionales e internacionales con especial énfasis en la investigación de las relaciones entre las variables contextuales y el rendimiento de los escolares.

• Investigación sobre los elementos de eficacia de la enseñanza online con particular atención al modelo UNIR: satisfacción y motivación de alumnos y profesores.

• Evaluación de la eficacia docente en la enseñanza online.

• Diseño y validación de instrumentos de medida y evaluación utilizables en el diagnóstico e intervención psicopedagógica y el análisis de la calidad del modelo educativo.

 

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